miércoles, 30 de noviembre de 2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

EL PRINCIPE AZUL

Llega el príncipe azul


con su botella de ron barato

a tirar de los pelos

a la pobre rapunsel

Portate bien

Mamita



Un sorbo para el valor

y ya puede cerrarle los ojos

a puñetazos

al rostro de tus ilusiones



Llamemos a la brigada de familia

para que luzcan sus bellos uniformes verdes

y viajemos con la sonrisa dolorosa

sobre sus luminosas patrullas de caramelo



Llega el príncipe azul

a patear la puerta

los sillones

la mesa

los niños

y otros muebles



Los perros ladran sancho

señal de que hay fiesta

de bofetadas y alaridos



Los enamorados bailan el vals

Uno dos tres Uno dos tres

Puntapiés a tu vientre cenicienta

Uno dos tres Uno dos tres

Maldita zorra

Maldita



Llega el príncipe azul en la madrugada

a chupar con su caballo en la sala

Despierta bella durmiente

a ver la gallardía y el buen porte

de tu héroe y amante

Dale un beso a las babas de la felicidad

Blanca nieves

es mejor que tú

en la cama



Llega el príncipe azul de rodillas

a pedir perdón hasta la siguiente semana



Portate bien princesita

Portate bien

INCENDIOS CARDINALES

A Lugui 94



Veo los cerros en el fondo

de mi vida

Un cuadro de Ricardo Romero

viene a mi mente

De la inmensidad de la pampa

brotan hojas rituales de coca

y una tropa de jula julas

atomizada en su alegría:

La iluminación de los siglos



Los chullpares abandonados de sus muertos

son lacrimosos úteros de barro

el resultado de una búsqueda

de mis propios huesos

mi memoria deshojada de nieblas y monumentos

el regreso inminente del silencio

y la meditación cotidiana de los insectos

en su faena escudriñadora de la tierra



Me disperso en los pensamientos diminutos

de todas las existencias:

La mía

la que entra en lo lagartos

y espera del sol la consumación de la mañana

la que se vacía en el agua

para atrapar la apariencia de la noche

que más tarde se levanta sobre el Uru Uru

succionado por un poder menos poderoso que la muerte



La tuya

que vuela cantando como ave

que anuncia la suerte del mundo

la que se desploma lluvia sobre los lagos

la que se incendia en el corazón invisible de los peces

la que muere de vida en la vida

la que se levanta en mis ojos cerrados

la que está donde yo esté:



Hacia poniente

trato de oír las palabras del mar y de la nieve

la luna que escarba las sombras en Pumiri

los dedos del misterio que acarician cuidadosos

lo aún desconocido

los que soy en el infierno o en el paraíso

pintados en las paredes

de la iglesia de Curahuara cerca del Sajama



Hacia el sud en el alto cielo despejado

muy al fondo de la chakana

el agujero negro que se traga el universo

también el salar y la blanca oscuridad de la maravilla



Hacia el norte Tiwanaku y Titikaka

Illampu e Illimani

que se duermen en sueños de eternidad



De levante los dioses de la selva

la sutil respiración de los pulmones del mundo



Trato de oír

Trato de volver a mí

Trato de huir a los confines de mí mismo

Me recuesto sobre el cielo celeste

Corro por el Desaguadero

Mis ojos están bajo la tierra

Mi cuerpo es algo más de lo que muevo

Mi corazón está calcinado

de una alegría parecida al vacío

El perro de goya

El perro de Goya


A Jaime Achocalla

Lo que pasa

pasa sobre el mundo

— pasas en la mesita

de la sala de estar—



Es delincuencia

no saber sostener en pie

la estatua de lo creado



Muerde mármol

Todo debe destruirse



Caliente el cariño vaporoso

de la sopa o la sangre fresca



Sobre la mesa se derrama

un doloroso cumpleaños

Ruptura de un eje

que de trompo en trompo

se ha hecho un filme

de cine mudo

Nada que decir

Simplemente nada que decir



No es época de mirar

a la lluvia con ternura

La sensualidad debe ser táctil

Mojarse con alcohol en la madrugada

oyendo cómo nos llaman

desde la oscuridad

los hijos del desprestigio

llenos de música



Tampoco vengas a mirarme

con tu matemática de soslayo

Ya no estoy tras tus huesos

Estoy harto de la arqueología del corazón

Me dejo llevar

por el infierno y la dulzura



Déjame decirte

que el cielo no se acuerda

de que alguna vez amamos



Libre de tu inquisición

no doy explicaciones de mi felicidad



Soy el perro de Goya

Miro hacia donde nadie podrá mirar jamás

Me reservo el misterio

y el derecho de ladrar